Fue conocido como “el fotógrafo del Louvre”. Durante cuarenta años se paseó por él, robando las sensaciones de sus visitantes. Cuadros sobre cuadros. Muy interesante. Hay mucha información sobre este tema, que dejaré en unos cuantos enlaces al final. Pero yo me voy a salir del museo para mostrar otra parte. Menos conocida.

 

 

Como siempre, cacharreando, lo encontré en internet. Creo que fue gracias a la desaparecida web Cada día un fotógrafo. Al entrar en esta página, ya no vemos nada, pero nos encontramos con un texto de despedida que merece la pena leer. A mí me pasa. De vez en cuando entro para no ver nada y leerlo otra vez.

 

 

Poeta, pianista y fotógrafo, Alécio de Andrade. Un mini-Da Vinci, inquieto, explorador, inventor de emociones. De paseos con cámara. De ampliadora y de blanco y negro. En su cara puedo imaginarme a un hombre conversador, intermitente e interminable.

 

Su página web es una maravilla. Cuidada. Es una invitación, un regalo.

 

 

Por lo que he leído, estuvo de beca en beca; becas de Brasil, su país, y becas de Francia, donde murió; en París, ciudad que lo debió atrapar.

“Después de vivir en París, uno queda incapacitado para vivir en cualquier sitio, incluido París.” (John Ashbery)

 

También pasó unos años por la mítica agencia Magnum, como “colaborador”, su rastro entre aparece.

Alécio tenía el pelo de Caetano Veloso, las gafas de João Gilberto y la vista de Cartier-Bresson, de Kertész, de Doisneau, de Elliott Erwitt…

 

 

“El tiempo del fotógrafo precede y acompaña la mirada, captura el tiempo de los demás y, en el caso de Alécio, nos enseña que nada necesariamente se parece a lo que vemos. Pero el arte del momento, que se impuso a la fotografía a lo largo del siglo XX, es también un homenaje a la vida, y en eso Alécio fue un maestro ”.
(Pedro de Souza)

 

 

«Cada ciudad inventa su vocabulario, dejemos caer en el habla cotidiana aquellas expresiones que sólo le son válidas para ella, en ella». (Julio Cortázar)

 

 

Alécio

 

Enlace uno

Enlace dos

Enlace tres

Enlace cuatro

Enlace cinco

 

Gracias. Ramón.

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