Somos lo que tenemos. También somos nuestro pasado.

Hace treinta años yo, es que soy así. De dónde era así. De cuándo.

De no encajar, de no hablar, de no escuchar o escuchar demasiado.

Y las maletas sin abrir, esperando un nuevo viaje. Mirando debajo de las camas, por si alguien se había olvidado de irse. Como yo, que se fue. Sin haber esperado, sin haber escuchado, sin haber hablado. Con más maletas. Y armaduras. Y escopetas. Y el yo, es que soy así, se convirtió en es que, nosotros somos así. Y ya no había nadie de tantos que éramos. De tantos que era. De nuncas que fui.

Era la culpa. La vergüenza. La falta de tacto. La imprudencia.

Era hacer daño. El desprecio. El trono. El olvido. Las ganas de nada. Y a la vez, el creído.

El que empujaba hacia el vacío.

Éramos tantos los que yo era, que nos dividíamos para visitar comisarías, iglesias, mercados, bares, débiles, locales, ratas, perros y gatas. Volar para estrellarnos. Pero cobardes. Siempre cobardes.

Ahora tengo mi pasado menos pesado. Aún tengo retrovisores que arreglar. Casas que limpiar. Corazones que enmendar. Tabiques que enderezar.

Somos lo que queremos tener. O mantener. Nuestro pasado es la maleta abierta. De la que recuperamos lo que queremos ser. De la que recuperamos los destrozos. Lo que vamos a arreglar.

Recupero ahora mis cosas pasadas. En las que aún creo. Ahora tengo recuerdos. Ahora estoy. Sé lo que fui y lo que no fui. Sé lo que no quiero ser. Es un instante. Todo se transforma. Todo cambia cuando dejamos de pensar tanto en nosotros. El miedo. El cambio.

 

Recupero una canción que me marcó. No recuerdo por qué. Sé que es parte de mí. Y recupero imágenes que se unen. Tenía que ser así. Es mi pasado que me llama. Una parte de mi alma.

Y lo quiero compartir.

 

 

y un regalo:

 

Mi idea es que una frase es un espacio entre dos puntos y a la vez es una responsabilidad. Hay que ocupar ese espacio de forma responsable. Yo solo abro una frase si tengo algo que decir y si es así intento decirlo lo más rápidamente posible y callarme. Si digo algo en veinte palabras y consigo dejarlas en diez, mejor. Si logras la misma idea en menos espacio la frase adquiere una potencia que permite la interpretación, permite respetar al lector como persona inteligente, que imagina y construye su propio mundo. La lectura no consiste solo en leer un texto, sino en levantar la cabeza; ahí empieza realmente buena parte de la creación. Si el libro es muy exhaustivo, didáctico, explicativo, no queda nada para el lector. Pero si una frase tiene una intensidad que nos hace levantar la cabeza, empieza algo que te lleva a imaginar, a asociar. La potencia de la frase depende de concentrar lo esencial.

Gonçalo M. Tavares

 

Curiosamente, ahora que he echado de la cabeza a todo el mundo, a mis personajes, estoy menos solo.

Antes (des)hacía y respiraba.

Ahora respiro y luego hago.

Gracias.

11 comentarios

  1. Me encanta compañero, la cancion y todo lo que escribes me a transmitido esperanza.
    Recuperamos nuestra vida, el pasado solo es nuestro tesoro. El presente nuestra salvación. Corazones, almas, el perdón… paz que respirar. Libertad!
    Un abrazo compañero ❤️

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.