Aquí, en Galicia, al lado del mar, el frío entra desde abajo. Desde el suelo. Y se queda en tus zapatos y en tus calcetines; entre los dedos de los pies, para no tener frío. La lluvia se mezcla con el mar y llueve de lado. Incluso desde el frío de abajo. Arriba te engañan. Las nubes van muy deprisa y el sol es un despiste. Creo que por eso los gallegos utilizan mucho la palabra “depende”. Las preguntas que ya no esperan respuestas se han convertido en una constante, aquí, cerca del fin de la tierra.

 

 

Los romanos eran unos cobardes. Los gallegos se quedaron. Algunos se fueron por política o por hambre. Se fueron donde llueve al revés.

 

 

La calle en la que vivo es de una mujer. Aún no la he recorrido entera; es muy larga. Tiene muchos números, pero tiene más letras. Aún no las he leído. No vivo en toda la calle. Prometo leerla.

 

 

Vivo en un número dentro de otro número que no es de ella. Que es de un hombre que no es de nadie.

 

 

Cada día estoy más seguro de que la casa es nuestra cabeza. Y si nos obsesionamos con encontrar una casa, más se aleja de nuestra cabeza. Y nos quedamos sin tejado. Y, entonces, nos llueve desde arriba. Y el frío, que sube y que baja, nos encuentra en el estómago; que nos lleva al pasado. Sin números, sin letras, sin calle; con el viento en el costado.

 

 

 

¿Que pasa ò redor de min?

¿Que me pasa qu’eu non sei?

Teño medo d’un-ha cousa

Que vive e que non se vé.

Teño medo á desgracia traidora


Que ven, e que nunca se sabe onde ven.

   (María) Rosalía (Rita) de Castro

 

 

 

 

 

 

 

 

(posdata: después de navidad, uno hace planes. El gimnasio, cambiar de mascarilla cada seis horas, querer más a quien tienes que querer -aunque no lo quieras-, no usar el verbo amar porque resulta ridículo a la hora de afrontar la posesión, el apego, el mandato, la jerarquía… levantarse pronto para seguir no haciendo nada, ser complaciente con la persona a la que quieres poner una bomba debajo de su asiento, sonreír, ser feliz… yo, os dejo un libro que escribí -que me escribieron los que abrieron su corazón- aquí, en este enlace. Un libro que -me cuesta ser práctico, como decía un amigo- os abrirá la mente. A mí me la abrió. Y soy muy cabezón; para lo bueno y para lo malo (Domingo lo sabe). En fin, el libro se escribió solo. Sólo hacían falta las personas que lo abrieron.

 

9 comentarios

  1. ¡ Qué bárbara Rosalía !
    Tus “ tus “ también;sobre todo tu libro.
    #elviajeprohibidolanzarsealmar es la compra perfecta para comienzos y Enero….es el mes.
    #buenviaje2021

  2. Hoy estáis poniendo las plataformas cibernéticas de Ramón Díez como el Capitolio👼👼🤦‍♀️🙏🙏 y yo no soy ninguno/a de los de antes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.