Saul Leiter (Pittsburgh, 1923-Nueva York, 2013)

 

Poco puedo decir yo, sobre Saul Leiter, que no se haya dicho ya. Existe mucha información en internet de profesionales como Gloria Crespo MacLennan, Ángela Molina, Juan Peces, Gustavo Bravo, Jota Barros, Fernando Sánchez… que lo han estudiado a fondo.

Entonces, para qué informar sobre lo que ya está informado. Para acercar a este gran fotógrafo y pintor a la gente, que como yo, es una apasionada de la fotografía. Y para mí, para recordar no alejarme.

Saul iba para rabino, pero su madre le regaló una cámara de fotos y se acabó el invento de su padre. Y se fue a Nueva York para ser un artista invisible. Trabajó en muchas revistas de moda para poder comer y tener una casa. Y poder trabajar su tiempo libre, lo que no se paga, lo que de verdad le interesaba. La magia de capturar con la cámara y la magia de meditar con el dibujo.

Conocía algo de Saul Leiter, y me gustó desde el primer momento. Volví ahora, recuperando un libro suyo: All about Saul Leiter. Ya lo había leído, pero se me escapó su visión japonesa. Curiosamente hace pocas entradas en este blog, apareció otro japonés –que no tiene nada que ver con Leiter-, Daido Moriyama. No sé qué me pasa con Japón últimamente; será que todo pasa por algo. Sé, o intuyo, que algo tiene que ver con la distancia. La distancia tan especial que mantienen los japoneses con lo que les rodea. Mi distancia. El Karma me lo recuerda. Atención a la distancia.

 

 

“El secreto de la felicidad es que no pase nada”

“Tenía la esperanza de que el resultado se viera más como una fotografía que como una fotografía de moda.”

“Hay una gran ventaja en no ser importante.”

 

 

“Una vez le dije a la editora de la revista que un dibujo de Bonnard significaba más para mí que todo un año en Harper’s Bazaar. Y ella me miró completamente horrorizada y disgustada.”

“Trabajé con editores a los que les gustaban las sesiones de estudio. Se sentían cómodos en el estudio porque allí podían concertar citas para el almuerzo. No puedes hacer eso cuando estás en la calle y a mí me gustaba trabajar en la calle.”

“Hago fotografías en mi barrio. Creo que suceden cosas misteriosas en lugares familiares. No siempre necesitamos correr al otro lado del mundo.”

“Tengo un gran respeto por la gente que no hace nada.”

 

 

“Me interesa más una ventana cubierta de gotas de lluvia que una fotografía de un personaje famoso.”

“Lo importante en la vida no es lo que obtienes, sino lo que arrojas.”

“No es dónde está o qué es lo que importa, sino cómo lo ves.”

“Me gusta cuando uno no está seguro de lo que ve. Cuando no sabemos por qué lo estamos mirando, de repente descubrimos algo que empezamos a ver. Me gusta esta confusión.”

 

 

“Pasé gran parte de mi vida siendo ignorado. Siempre fui muy feliz de esa manera. Ser ignorado es un gran privilegio.”

“Me gustaba el color a pesar de que muchos fotógrafos lo despreciaban, o pensaban que era superficial o poco profundo.”

“Me parece extraño que alguien crea que lo único que importa es el blanco y negro. Es simplemente una idiotez. La historia del arte es la historia del color. Las pinturas prehistóricas tenían color …”

“La vida está llena de oportunidades desaprovechadas o, como solía decir mi amigo Henry: Saul, tienes talento para evitar oportunidades.”

 

 

“Nunca me sentí abrumado por el deseo de convertirme en famoso. No es que no quisiera que se apreciara mi trabajo, pero por alguna razón -quizás porque mi padre desaprobaba casi todo lo que hacía- en algún lugar secreto de mi ser había un deseo de evitar el éxito.”

 

 

“Los últimos años he estado haciendo lo que yo llamo pinturas de cocina. Cojo las tablillas que ponen entre las botellas, cuando compras vino, y hago cuadros acrílicos. Me despierto en medio de la noche y veo una de estas pinturas mientras caliento agua para mi café. O abro un libro de Matisse, Cézanne, Sôtatsu…”

 

Saul Leiter

 

 

 

 

“Henri Cartier-Bresson, que era budista, solía referirse a menudo a El zen y el arte del tiro con arco, un libro del filósofo alemán Eugen Herrigel, un gran pensador que desempeñó un papel muy importante en la difusión del zen fuera de Japón.

Esa analogía entre el kyūdō y la fotografía es esencial tanto en el caso del trabajo de Cartier-Bresson como en el de Leiter: enfocar y dejarse llevar. Leiter y Cartier-Bresson eran fotógrafos-pintores que compartían el gusto por Bonnard y por el ukiyo-e. Cartier-Bresson solía decir que la fotografía era como un cuaderno de bocetos y la pintura como una meditación. Los dos nunca se conocieron en persona, aunque Leiter sí fotografió a Cartier-Bresson “al estilo HCB”, sobre la marcha, en 1959, cuando el fotógrafo francés anduvo tomando instantáneas por el Barrio Chino de Nueva York. Leiter se sintió demasiado intimidado como para acercarse a él. En realidad, Leiter fotografiaba de manera muy parecida a como lo hacía Cartier-Bresson en los años treinta: sin ninguna otra pretensión que capturar un instante fugaz de belleza. Ambos eran personas muy modestas, pero también tenían el poso intelectual y las maneras bohemias de unos artistas del siglo XIX.

A diferencia de Cartier-Bresson, que tras la Segunda Guerra Mundial se pasó al fotoperiodismo, Leiter siguió siendo siempre un observador puro, un ojo apolítico. Ello no significaba que las cosas del mundo no le importasen; lo cierto es que le importaban mucho. Pero sí parece que Saul vivió, además, conforme a principios esenciales del zen: no atribuirse demasiada importancia a sí mismo, ni tampoco al propio arte, y no tener un propósito u objetivo concretos en la vida salvo el de estar presente en el mundo y ser siempre muy consciente de su belleza efímera. Sin predicar, solo mirando.”

Pauline Vermare

 

“Cuando Leiter tenía trabajo como fotógrafo de moda, tomaba unas espléndidas fotografías, pero las fotos que, con gran diferencia, prefería hacer eran las que captaba caminando por su barrio. No viajó por Estados Unidos en busca de temas diversos, tal como hizo Robert Frank (Los americanos). El mundo le parecía ya sobradamente variado cerca de casa. Para Leiter, como para Emily Dickinson, mis preocupaciones no eran las de América. Era un fotógrafo sin deseos de amplificar su presencia en sentido alguno. La introducción de Max Kozloff a un librito con obras de Leiter publicado por Thames & Hudson comienza también con estas palabras: Saul Leiter me dijo que ser ignorado siempre le resultó cómodo.

Las fotografías de Saul Leiter ni imponen ni rechazan el tema que tratan, sino que en cada ocasión preparan un marco original y se lo ofrecen sosegadamente al espectador, como si, según dice él mismo, se te acercasen a escondidas por detrás y te hiciesen cosquillas en la oreja izquierda.

Viendo las fotos de Leiter, resulta evidente que ese es el modo más hermoso de deleitarse en el mundo y de disfrutar al máximo.”

Motoyuki Shibata

 

 

Muy pronto, en esta web, tendré novedades. Y tendrán que ver con la distancia. Acercar lo que está lejos. Y sin moverse demasiado. Porque la lejanía es relativa.

Gracias.

 

Web de Saul Leiter

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