Cojeando a Saul Leiter

Presento nuevo libro… fotoebook: Cojeando a Saul Leiter. Esta vez, fotografías. Sólo. Bueno, una pequeña introducción o prólogo. De repente aparecieron una mesa, un dedo del pie y Saul Leiter. Os dejo aquí abajo una vista previa. Y si os animáis, en un click lo tendréis en vuestros dispositivos. ¡Ojo!, son fotografías en color; sin problema para ordenadores, portátiles, tablets, móviles,… pero si tenéis eReader o Kindle, lo veréis todo en

Saul Leiter

Saul Leiter (Pittsburgh, 1923-Nueva York, 2013)   Poco puedo decir yo, sobre Saul Leiter, que no se haya dicho ya. Existe mucha información en internet de profesionales como Gloria Crespo MacLennan, Ángela Molina, Juan Peces, Gustavo Bravo, Jota Barros, Fernando Sánchez… que lo han estudiado a fondo. Entonces, para qué informar sobre lo que ya está informado. Para acercar a este gran fotógrafo y pintor a la gente, que como

La muerte distinta (fotoebook)

  Os dejo aquí mi último libro. Para los interesados, es la historia de dos mujeres enfermas. Texto y fotografías. Formato electrónico. Fotoebook, la peor manera de presentar un libro fotográfico (por eso, creo, soy el primero en hacerlo). Hay que arriesgarse. Curiosamente, «La muerte distinta» iba a ser el libro que escribí el año pasado: El viaje (prohibido lanzarse al mar) -los protagonistas de este viaje se colaron en el contenido,

Daido Moriyama

Daido Moriyama me extrañó tanto como Jimi Hendrix, cuando lo escuché por primera vez. Yo venía de los Beatles (su primera época). Es como pasar de Mortadelo y Filemón a Kafka, de una bombilla a una vela, o de internet a una biblioteca. Tienes que esforzarte para saber si, de verdad, te gusta, te interesa. Hendrix no es fácil. Moriyama, tampoco. La cabeza tiene espacio para todos (She loves you

una niña en la ventana

Caminando por la mañana, por el invierno, con la cámara en la mano, buscaba la luz –una amiga fotógrafa me dio un único consejo un día: “busca la luz… o “sigue la luz”… que queda más bonito, más inventado. Escuché una exhalación por el rabillo del ojo, también. Era una niña, adolescente, que en mangas de camisa, desde su ventana, había comprobado cuánto frío hacía. Si era tanto como le

Rosalía de Castro

  Aquí, en Galicia, al lado del mar, el frío entra desde abajo. Desde el suelo. Y se queda en tus zapatos y en tus calcetines; entre los dedos de los pies, para no tener frío. La lluvia se mezcla con el mar y llueve de lado. Incluso desde el frío de abajo. Arriba te engañan. Las nubes van muy deprisa y el sol es un despiste. Creo que por